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| Leopoldo Pineda sufrió un infarto mientras esperaba para comprar alimentos en el Bicentenario. Foto. @MaracoVzla |
Desde finales del año 2013 Venezuela sufre una de las peores crisis de desabastecimiento que se conozca, al desaparecer de los anaqueles de automercados y abastos los principales rubros de alimentación. Las acusaciones y denuncias entre gobierno y empresarios son cotidianas.
Por un lado reuniones infructuosas de trabajo en conjunto para acordar una estrategia que palíe la situación y por otro las restricciones del control excedido de divisas, que retrasa el pago de sus compromisos con deudores extranjeros, sean las causas que afecta y reconoce el sector productivo e industrial.
Mientras, el común, el ciudadano, inmerso en una infinita cola (fila) y con una bitácora cotidiana para ir tras los ingredientes de su plato, padece las consecuencias, quizá, mas por la angustia y la rabia.
Caso reciente y doloroso, el de Leopoldo Pineda (57), valenciano, quien acudía a uno de los abastos instaurados por el gobierno nacional, en las instalaciones de una hipertienda -confiscada por el desaparecido ex-presidente Hugo Chávez-,quien acompañaba a su hija a comprar leche para su pequeño, se desploma en plena cola victima de un infarto falleciendo ante los ojos de las cientos de personas allí presentes.
Esta consecuencia no tiene legalmente atenuantes a quien imputársela, pero si un responsable.
El gobierno continua con su campaña de promoción, sus logros, sus triunfos, su legado en manos del presidente Nicolás Maduro; pero la aceptación de sus obras hasta hace menos de un año, la estructura revolucionaria de una red de distribución alimentaria, junto a la maltrecha economía y sus altos indices inflacionarios, se viene a pique y con ella la salud de quienes aspiran tan sólo mantener un plato tradicional de comida en su mesa cada día.

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