8 jul 2013

"Con la fotografía sueño" Raymond Depardon, documentalista

Precisamente ayer en un conversatorio se refería al "radar" que debe tener un fotógrafo para discriminar y reflejar lo que lo rodea, "lo que esté fuera de ese radar debe obviarse".
En el pasaporte del documentalista francés Raymond Depardon (1942) hay sellos de todas partes del mundo. De Venezuela hay uno de 1963 que se vincula con una parte muy importante de su carrera: cuando decide independizarse y crear la agencia Gamma.
De vuelta a este país, 50 años después, el también fotógrafo encuentra que muchas cosas no han cambiado... "Vine por las elecciones presidenciales (el ganador fue Raúl Leoni). Estuve por tres meses como camarógrafo, tenía un director y un equipo. Había algunas zonas de la ciudad que eran difíciles de filmar, manifestaciones violentas en las calles. Fue fuerte. En algunos momentos me encontré totalmente solo en medio de un pelea callejera o una manifestación, tuve enfrentamientos con soldados... Recuerdo que los lemas eran invitaciones a votar por un color (blanco, verde, amarillo). Fue una experiencia importante, yo tenía 21 años".
El documentalista, cuya muestra fotográfica se exhibe en el Museo de Bellas Artes, añade al relato aspectos que parecieran ser de hoy. "En esa época se preguntaban en Europa si Venezuela iba a terminar siendo una Cuba. Luego descubrí que era un país muy rico -sigue siéndolo- y es difícil hacer estas conclusiones maniqueas y simplistas. Hoy estoy contento de volver, me gusta mucho la gente, los encuentro muy calurosos, gentiles, directos. Tuve la ocasión de ir hasta el borde del Amazonas y estoy impresionado de lo cerca que resulta estar la selva en avión. Y Caracas sigue siendo una ciudad complicada y un poco loca". 
La France de Raymond Depardon, nombre que lleva la exposición que deja en el Museo de Bellas Artes, está compuesta por una serie de fotografías que reflejan un país que se aleja de la torre Eiffel, el Louvre y las postales turísticas, para mostrar al país de a pie, austero, de la cotidianidad, que incluso, los propios franceses, esos que están casi ausentes de la propuesta, poco conocen. Fuente: eluniversal.com

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