De las 12 personas a bordo, los buzos recuperaron 10 cadáveres, Okene fue declarado en paradero desconocido. Se mantenía vivo respirando en una burbuja de aire de poco más de un metro mientras se hundía lentamente. Fue su refugió hasta que dos buceadores sudafricanos le rescataron.
Lo que no sabía es que pasaría los siguientes dos días y medio atrapado bajo el mar, rezando para que lo encontraran. Alejándose de la única salida, Okene fue arrastrado a lo largo de un estrecho pasillo a otro baño, esta vez junto a la cabina de los oficiales del barco, mientras el barco volcado se estrellaba contra el suelo del océano. Para su sorpresa, seguía respirando.
"Escuché el ruido de un martillo contra la embarcación. Boom, boom, boom. Nadé hacia el fondo y encontré un grifo. Quité el filtro de agua y golpeé el interior del barco con la esperanza de que alguien me escuchara. Entonces un buzo debió escuchar un sonido. Los buzos entraron en el barco y le rescataron. Llegó a la superficie a las 19:32, más de 60 horas después de que el barco naufragara. Fuente: abc.es

No hay comentarios:
Publicar un comentario