Se cultiva por su valor comercial en la gastronomía y por sus múltiples propiedades medicinales. Para cocinarla se le eliminan las hojas externas, se le corta el extremo superior y el resto se divide en cuartos o en láminas, dependiendo del uso que se le vaya a dar, y se pone en agua con limón para que no se oxide. De la alcachofa se utilizan el corazón, sus hojas y el caldo de su cocción.
Una infusión de dos cucharadas de hojas secas en un litro de agua, tomada tres veces al día, antes de las comidas reduce el nivel de colesterol en la sangre, disminuye la presión arterial y previene el riesgo de enfermedades vasculares y ayuda en la recuperación de infarto, angina de pecho y mala circulación.
Además sirve para disfunciones del riñón por su efecto diurético.
Se utiliza también para el tratamiento de molestias digestivas como sensación de llenura, flatulencia, náuseas, dolor de estómago y vómitos.
Una dieta basada en alcachofa puede ayudar a bajar de peso, elimina el colesterol malo y su aporte calórico es muy bajo; se recomienda hacerla una semana cada dos meses. Fuente El Universal.com

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